En la vida directiva hay momentos de inflexión donde el deber no espera a la madurez cronológica. Con 17 años —un directivo menor de edad— me vi ante la responsabilidad de asumir los poderes generales del colegio otorgados desde la confianza para garantizar su continuidad tras la enfermedad sobrevenida de mi padre, el fundador, el 18 de julio de 1980 y cuyo fallecimiento se produjo el 8 de marzo de 1984. Dirigir una institución de esta magnitud en un escenario de adversidad no solo exigía resolver urgencias financieras o administrativas; requería mantener viva la cohesión familiar y asegurar la sostenibilidad del proyecto educativo . A lo largo de 19 años de entrega, el plan de acción no se limitó a la supervivencia, sino que se articuló en torno a una estrategia de expansión, institucionalización y arraigo humano. A continuación, se exponen las líneas de acción reales que conformaron este plan directivo y que hoy sirven como balance de aquella etapa de gestión. Plan de Acciones D...